.....Hogar Emmanuel.
Con esta visión
de futuro, en 1985 el Padre Kato emprende un primer viaje
de recolección de fondos al Japón esperando
encontrar ayuda de empresas japonesas en verdadero auge
económico. Desdichadamente, la respuesta fue negativa
y recurre a sus viejos amigos católicos, conocidos
hacía más de quince años durante su
trabajo pastoral en el Japón
En ellos la respuesta
fue inmediata, aquellas personas de clase media, no los
ricos, los que trabajaban muy duro por cada yen ganado,
colaboraron con Emmanuel, y lo siguen haciendo hasta hoy.
Las damas fundadoras,
con Isabel Mruy a la cabeza también trabajaron arduamente
en la organización de actividades para recolectar
fondos, del mismo modo, se preocupaban por mantener contacto
directo con los jóvenes ahijados del Hogar.
Para 1986, la segunda
etapa del proyecto ya se inauguraba y, pese a que nuevos
retos en mente, como el Policlínico, surgieron en
el camino, la obra completa del Hogar concluyó en
1989.
Y es que en el Hogar,
tal como se concibió, no podía ser una isla,
debía unirse a su entorno. Por eso se construyó
el Centro Educativo Inicial, que presta hasta hoy educación
para los niños del Hogar y los alrededores.
Con este mismo espíritu,
Emmanuel edificó once, de las dieciséis aulas
del Colegio Vista Alegre, pues era importante que no sólo
los chicos del Hogar, sino todos los niños de la
comunidad, estudiaran en ambientes adecuados.
Debido a que existía
el compromiso formal de la Congregación del Niño
Jesús de Praga para formar aspirantes en el trabajo
activo del Hogar Emmanuel construyó la Casa de las
Postulantes, además de otra casa para sus superioras
responsables.
La entrega formal del
Hogar a la Congregación Misioneras del Niño
Jesús de Praga se hizo el 18 de Agosto de 1989, en
ocasión del 90 aniversario de la Inmigración
Japonesa al Perú.
La culminación
de las obras del Hogar Emmanuel no hubiera sido posible
sin la ayuda, principalmente del exterior.
"Esta obra es fruto
de la caridad de los extranjeros no ricos hacia el Perú",
afirma el Padre Kato.
De todas las personas
caritativas, el Padre Kato mantiene gratas evocaciones y
eterno agradecimiento.
"Recuerdo aquella
vez que una señora me dio su sobre con todas sus
propinas de un mes de trabajo en un consultorio, Además
de otra que me entregó un talego con monedas de un
yen que su hijo discapacitado había juntado",
cuenta con verdadero orgullo el Padre Kato.
También ese Japón,
el Padre Santiago Yasuy colaboró especialmente en
la construcción el Hogar, sus envíos alcanzaron
entonces el millon de dólares. Otra señora,
idenificada con Emmanuel, envió en el transcurso
de diez años la suma de 100 mil dolares.
Lejos de ahí,
ya desde España, el doctor Alberto Fujimoto mantuvo
activa la Asociación de los Amigos Españoles
del Hogar Emmanuel, quienes recolectaban de seis a ocho
mil dólares anuales. Lamentablemente, la obra se
detuvo una vez que el doctor Fujimoto falleció.
Entre tanto, durante
diez años, Julien Le Boeuf y su familia, mantuvieron
sus envíos de ocho mil dólares anuales para
Emmanuel desde el Canadá.
Al igual que los anteriores,
grupos de personas preocupadas por el bien común,
mandaron desde los Estados Unidos veinte mil dólares
destinados a las obras de Emmanuel.
Pese a las considerables
donaciones llegadas desde fuera, y que la situación
económica del país empezaba a ser cada vez
más crítica, el trabajo en el Perú
nunca se detuvo.
"Así como
el Padre Kato salió en busca de la ayuda externa,
a nosotros nos tocó buscar las puertas internas para
todo lo que se ha hecho, y hemos encontrado ayuda desinteresada
de amigos de corazón grande" dice el Arq. Fernando Ojeda actual presidente de la Asociación Emmanuel.
Graias a las múltiples
donaciones, el antiguo arenal se convertía así
en un verdadero Hogar para niños abandonados necesitados
de atención física, y sobre todo moral.
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